Bodegas Toro Albalá lleva elaborando vinagres de alta calidad en sus instalaciones de Moriles desde hace décadas. La elaboración y crianza de vinagres ha sido tradicionalmente una actividad vinculada a las bodegas de la campiña cordobesa.

El uso de los vinos finos de alta calidad de Bodegas Toro Albalá ha sido la base para crear vinagres con la maestría del saber hacer en vinos generosos. Las características que estos finos aportarán al vinagre será el alto contenido el acetoína y sobre todo una complejidad aromática. La crianza de vinagres se realiza en barricas de roble castellano con una larga crianza en años, propio del estilo de su creador, Antonio Sánchez. La influencia que el medio natural ejerce en el vino que se emplea como materia prima hará que tras el paso por los años encontremos vinagres con personalidad propia de su añada.

Siguiendo la normativa de la DOP “Vinagre de Montilla-Moriles” por la que se ampara en la actualidad contamos con Vinagre Gran Reserva y Vinagre Balsámico al Pedro Ximénez.

Vinagre Gran Reserva se elabora con vinos finos y una crianza de más de 30 años.

Vinagre Balsámico al Pedro Ximénez Gran Reserva se elabora con vinos finos a los que se añade mosto de uva Pedro Ximénez.

VINAGRE GRAN RESERVA

Fase visual

Vinagre de color caoba con ribetes cobrizos. Limpio y brillante.

Fase olfativa

Intenso aroma acético integrado en los matices de una larga crianza en barrica que aporta aromas tostados y recuerdos de vinos viejos.

Fase gustativa

Seco e intenso. Equilibrada y agradable acidez. De gran persistencia gustativa y aromática, con aromas a frutos secos y tostados.

Maridaje

Ensalada con anchoas o tartar de atún. Excepcional con toda la cocina asiática por su aporte aromático especiado.

VINAGRE BALSAMICO AL PEDRO XIMENEZ GRAN RESERVA

Fase visual

vinagre de color negro con ribetes yodados.

Fase olfativa

Intenso aroma con protagonismo de los tostados, por ejemplo, regaliz,  café y pasas que engloban todas las sensaciones punzantes del acético.

Fase gustativa

Entrada suave, untuoso, con un atractivo contraste dulzor-acidez y con la complejidad del amargor. Muy persistente y con aromas a frutas pasificadas y tostados.

Maridaje

Rollitos de rúcula con queso de cabra y tomates cherry, además, resulta el acompañante perfecto de la cocina asiática