Por Saša Špiranec:

15.10.2018. a las 12:34

Con motivo de la reciente visita a Croacia de unos de los más importantes productores de vinos fortificados en el mundo, la Bodega Toro Albalá, hemos probado tres vinos de jerez que merecen atención.

Uno de los más importantes productores mundiales de vinos fortificados, la Bodega Toro Albalá, junto con una decena de importantes bodegas, vendrá dentro de poco a Croacia, concretamente el día 25 de octubre, para un evento organizado por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Zagreb. Esta es la noticia que realmente debería emocionar a los circuitos profesionales del vino, ya que Toro Albalá presentará su etiqueta más importante, Don PX Convento Selección de la 1958, y el igualmente impresionante Marques de Poley Palo Cortado de 1964. La etiqueta Don PX Convento Selección suele estar valorado entre  98 y 100 puntos por los críticos de vino más influyentes del mundo, como es el Sr. Robert Parker. Los precios de una botella de las cosechas mencionadas en mercados extranjeros varían entre las 2000 kunas para Don PX hasta las 1000 kunas para Marques de Poley Palo Cortado. Aunque a primera vista puede parecer que es mucho dinero para una botella del vino, hay que tomar en consideración que se trata de vinos más añejos que la mayoría de los lectores de este texto; que se encuentran en perfectas condiciones y ofrecen una extraordinaria experiencia gastronómica. Hay que reconocer que merecen la inversión.  Además, los precios de esos vinos son inferiores a los de los vinos de similar calidad, como por ejemplo el vino más popular  Château Bordeaux o Borgoña. Los vinos españoles fortificados de alta clase transmiten una belleza exótica, mística y rara. Esos caldos no tienen nada en común con el vino estándar, ni siquiera con el proceso de su elaboración, tampoco con los sabores o aromas. Más a menudo los conocemos bajo el nombre Sherry o vino de  Jerez, lo que en realidad es el nombre de la zona vinícola de donde proviene el vino fortificado más popular. Hay vinos fortificados en otras zonas vinícolas menos conocidas, también de buena calidad, como por ejemplo Málaga y Montilla Moriles de Andalucía.

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Esos vinos de carácter oxidativo  tienen una extraordinaria longevidad, ya que los métodos de oxidación durante la fermentación y la posterior maduración eliminan el sabor afrutado y otras aromas deseables de vinos modernos, pero permiten al mismo tiempo la conservación a lo largo de las décadas de un conjunto de aromas muy diferentes, con tintes de nuez y caramelo.

Puede abrir una botella del vino de jerez o de Montilla Moriles, beber una copa y beber el resto de la botella dentro de un mes, dos o incluso seis, y el vino no cambiará absolutamente nada.  Otros tipos de vinos se pondrán malos en pocos días. Gracias a su longevidad, los vinos fortificados se hicieron populares durante la época de la navegación a vela en alta mar porque los cambios de temperatura no les afectaban, a diferencia de los vinos hechos de forma estándar que sí sufrían los cambios de temperatura.

Existen datos de que a su viaje por el mundo, Magallanes llevó consigo 253 barriles y 417 vasijas de piel llenos de vino de jerez. Pero la verdadera popularidad de los vinos fortificados se logró durante la dominación mundial británica. Su obsesión con el sherry y con el porto coincidió con la época del dominio colonial británico, así que hasta hace cuatro, cinco décadas la mayoría de los países vinícolas mundiales como Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y EEUU producían principalmente vinos fortificados y no los que conocemos hoy en día. Con la introducción de la electricidad y los frigoríficos en los hogares disminuyó el interés por los vinos fortificados y oxidativos, y creció exponencialmente el interés para los vinos más ligeros y frescos de aromas frutales.

En la cata que la Embajada de España en Zagreb está preparando para los expertos vinícolas el día 25 de octubre en el hotel Westin Zagreb, tendrá la oportunidad de conocer todas las formas estilísticas de vinos fortificados y vinos de licor que hoy en día se producen en España.  De un estilo muy suave y claro del Fino, al estilo más desarrollado y maduro de la Manzanilla y Amontillado, pasando por el Palo Cortado, de estilo rico y fuerte de oloroso. Todos estos son vinos secos. En los dulces se presentarán las variedades Moscatel y Pedro Ximenez.

BODEGAS YUSTE, SHERRY AURORA MANZANILLA aprox. 170 kn, 89/100

De color Amarillo claro similar a los vinos estándar, totalmente seco, con un 15% de alcohol. De aromas típicos oxidativos de la manzanilla, manzana rallada y sal, de ácidos suaves, larga duración e intensa mineralidad y sensación de retro-gusto. De variedad palomino. Una introducción ideal a una cena o ser servido con tapas de frutos del mar.

TORO ALBALA, MARQUES DE POLEY, PALO CORTADO 1964. Aprox.  1000 kn, 96/100

Ganador de la Medalla de Platino en la Decanter World Wine Awards con 97 puntos, impresionó a un gran número de profesionales. Abundan los aromas de nueces y uvas secas,  en la boca resulta salado, asociándose al sabor de caramelo y piel de naranja confitada; fantástica acidez que pica en la lengua, deja un sabor de larga duración. Una obra maestra. Elaborado en la variedad de uva Pedro Ximenez.

TORO ALBALA, DON PX, CONVENTO SELECCION 1958. Aprox. 2000 kn, 99/100

Elaborado en la variedad de la uva pedro ximénez, seca al sol.  Las principales aromas son a chocolate, jengibre, uvas secas, licor de nuez e higos secos, así como cítricos confitados y cedro, tonos de hierbas y especies, como por ejemplo canela y sándalo. En la boca es muy dulce, al mismo tiempo que levemente acido. Perfecto.

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